sábado, 22 de marzo de 2008

DIARIO DE VIAJE DE LA INMIGRANTE: LA VISITA A LOS DE ALLÍ

Día 20 de Marzo de 2008

Nos vamos a Ecuador a continuar con el rodaje de “Ecuapop: los de aquí, los de allí”.
El equipo: Alfredo y Víctor, mis amigos incondicionales españoles, y esta guionista que ya presiente el revivir de sentimientos, costumbres latinoamericanas e idiosincrasias que hace unos dos años (la última vez que fui a Argentina) no me atormentan.

Un viaje con tantas escalas que a los que no estamos muy duchos con las matemáticas nos cuesta asimilar:

Valencia – Madrid
Madrid – Caracas
Caracas – Guayaquil
Guayaquil – Quito

Y las preguntas de siempre: ¿cuántas horas de diferencia tenemos ahora? ¿Y ahora que llegamos a Guayaquil? ¿Nos darán de cenar o será merienda? ¿Qué hacemos: volvemos a cenar cuando llegamos al hotel? ¿A qué hora me tomo el antibiótico?


Sí, cabe mencionar que días antes de viajar caímos enfermos de gripe y nos está costando bastante recuperarnos: junto con las maletas llevamos un botiquín de medicamentos envidiable. También Kleenex. Y mocos, muchos mocos.

Menos mal que mis compis tampoco son muy dados a las matemáticas, y los debates sobre husos horarios fueron breves, para poder charlar sobre el hecho de ser diferentes y lo duro que es mantener los ideales propios cuando todo el tiempo se están imponiendo formas sociales y de vida para no ser atormentado, para una vida fácil.

Una vida fácil: cuestión de decisiones. Soy muy consciente que no elijo una vida fácil. Y Alfredo y Víctor tampoco: sólo basta que nos observen haciendo este documental.

En la escala de Caracas ya siento y vivo las actitudes sudamericanas que tanto me molestan y me molestaron. Y claro, me pongo de mal humor, y empiezo a toser, y a tener más mocos que antes. Hasta sudo más de la cuenta y pienso que vuelvo a tener fiebre. Me siento junto a Victor, que está absorto mirando la cantidad de asiáticos que volarán con nosotros rumbo a Guayaquil. Me mentalizo: aceptar mi condición de latinoamericana puede ser una cura y el remedio perfecto para que se vaya el catarro y las viscosidades desagradables.

Al fin llegamos a Quito, y ya me siento parte del continente: la prueba está en que desaparecieron la tos y los mocos. ¡El hall de recepción del aeropuerto es tan pequeño y ¡hay tanta gente! ¿Cómo los reconoceremos? Fácil: una cartulina con mi nombre, y las sonrisas de Mauricio, Carmita y sus dos hijos, que rápidamente hacen desvanecer el cartel y mis sentimientos desencontrados acerca de Latinoamérica.

Bienvenidos a Ecuador. Bienvenidos a Ecuapop.

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